Charles Mingus The Black Saint And Sinner Lady

Por: Eduardo Hernández

The Black Saint And Sinner Lady es una obra que parece haber sido pensada para la danza, es también una síntesis de toda su obra anterior y sorprende por su estructura, muy similar a la sinfónica.

En las aportaciones de los músicos llama la atención, por un lado, el empleo “español” de la guitarra, que recuerda, en parte, el pasado “chicano” de Mingus, y, sobre todo, el papel solista del saxofón alto de Charlie Mariano.

Charles Mingus (Kathy Sloane, photographer)
Fotografía de Kathy Sloane

La música presenta constantes cruces entre la tradición europea y el bop, tejido todo ello con el entusiasmo y vigor de la interpretación. Es una verdadera música romántica, escrita de modo exuberante para la orquesta, en la que destaca sobre todo el trabajo armónico muy cercano a lo modal y, por poner algún pero, quizá se eche en falta un toque melódico más convincente.

El disco es una obra maestra, imagen virtual de Ellington, y contiene todas las esencias de la música de Mingus.

Conviene, por lo demás, hacer notar que dos de los temas de su siguiente trabajo orquestal -el álbum “Mingus, Mingus, Mingus, Mingus, Mingus“-, “I X Love” y “Celia” fueron grabados en esta misma sesión del 20 de enero de 1963, la cual también fue la primera grabación del sello Impulse.

Nunca es tarde para acercarse a un género musical, y menos si uno comienza por Charles Mingus, hablar del Jazz y de Charles Mingus es un sinónimo de descubrimiento y de experimentación. Escuchar discos como Clown, Ah Um, The Black Saint And Sinner Lady y ver la ejecución que tiene al lado de Eric Dolphy en Belgica ’64 es una experiencia que se debe vivir al filo de la noche para romper el silencio que esta guarda.

Tal vez, desde mi opinión, es por eso que las radios universitarias manejan demasiado jazz, porque se vincula con la vida universitaria: con aprender, con experimentar, con descubrir o con redescubrir aquello que parecía olvidado y obsoleto, y que, sin embargo, sigue vigente y con la misma fuerza que cuando comenzó.

Mingus, no solamente fue compositor, también lucho contra la discriminación, y una manera de luchar fue ejecutar un instrumento el cual le dijeron que sólo podía ser manipulado por personas blancas. El hombre que era conocido por tener un carácter sumamente fuerte, que arrancaba las cuerdas del piano con la mano, que no le importaba que fueras un personaje conocido en el jazz pues en un momento podía descargar su puño sobre tu quijada y después te pediría perdón y seguirías trabajando con él.

 

Las Juventudes de la CDMX

Por: Julio Espejel

En el último paseo que tuve por la Glorieta de los Insurgentes, lugar que siempre me ha parecido es un ombligo muy importante y altamente diverso en nuestra Ciudad, me encontré con que en la explanada, en la cual hasta a El Tri me ha tocado ver, había un grupo de gente presenciando una función de teatro, muy entretenida según noté; así que decidí acercarme un poco y ver de qué se trataba.

Resulta que lo primero que noté fue que era algo de leyendas que, de acuerdo a las fechas de muertos recién terminadas y lo evidentemente “pre-hispánico” que unas coloridas máscaras de ese estilo me dejaron entrever, supe más o menos de qué iba la historia, que ya llevaba rato de haber empezado. Poco a poco me fui acercando cada vez más porque, efectivamente, era una obra entretenida para esa tarde entre semana.

Con una sencilla y clara manera de mostrar a los personajes, con muy pocos elementos pero mucho desenvolvimiento escénico ¡y en plena Glorieta!, lograban expandir los recursos a una gran distancia. Me llamó la atención que la gente estaba muy emocionada tomando fotos y sonriendo ante tal irrupción en el espacio y en su día. ¡Qué hermosa oportunidad! Los espectadores por supuesto no esperan ser detenidos con una obra de teatro, o cosa similar.

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Semana de las Juventudes – Julio Espejel

¡Qué interesante!, pensé esta vez. ¿Qué tanto se podría hacer con un espacio así?

Y continué observando mientras me intrigaba cada vez más descubrir de qué evento se trataba. Hurgaba información en cualquier lugar a la redonda, tratando de no interrumpir el trabajo de los actores que brincaban de un lado a otro mientras se peleaban los 3 únicos micrófonos; de pedestal. Tomé un par de fotos y rodeé hacia el otro extremo buscando una señal. Allí estaba: me encontré con unas pancartas tomadas cada una por uno o dos jóvenes con un chaleco verde, como si fueran a nadar, todos llenos de entusiasmo.

Entre que miraba el final del espectáculo y que preferí tomar fotos a la información del evento, que ellos tenían en sus carteles, me fui acercando. Foto. Y al otro: Foto. Siguiente:¡Foto! Ellos muy entusiastas atrayendo a otros jóvenes al evento. ¡Foto!

Pero para cuando la obra de teatro terminó, la historia modificó de cierta manera: un hombre de unos 30 años quien, evidentemente vivía en situación de calle, se paró en medio escenario y se puso a bailar como un profesional, hasta donde la mona lo dejaba. Por supuesto que causó conmoción y no puede evitar el tomar un video (muy improvisado, por cierto) y comenzó mi análisis.

Regresé donde las pancartas y pregunté de qué se trataba todo eso a uno de los colaboradores más entusiastas. Me respondió que era “LA SEMANA DE LAS JUVENTUDES EN CDMX”.

¡Órale, qué loco! pensé. Y pregunté la finalidad de dichas manifestaciones: “colocadas en espacios poco frecuentados por grupos artísticos y al alcance de todo aquél que estuviera alrededor, principalmente los grupos de jóvenes más vulnerables para atender a sus carencias de oferta cultural y espacios de expresión”, según las propias palabras de el del chaleco.

¡Órale! Volví a pensar.

Según yo, este proyecto que busca repetirse cada año, a pesar de ser una excelente iniciativa, no estaba cubriendo la necesidad que busca satisfacer y eso lo reafirmé cuando nuestro bailarín en cuestión se cansó de ser el centro de atención y casi se cae, así que decidió regresar a la mona con su compadre el bolero y seguir tomando su refresco, a la espera de lo siguiente que sucedería en el “escenario”. Y a simple vista ya no hubo más.

Pero como la idea de “los más vulnerables” ya había sido insertada en mi cabeza, me fui acercando ahora a la pareja de relegados sociales que terminó siendo un grupo de tres cuando se acercó otro, que era extranjero y que evidentemente estaba, como los otros dos, viendo qué podía sacar de los transeúntes para poder continuar con su largo día en las calles.

Intentaron sacarme dinero, por cierto, argumentando que yo era extranjero y que ellos podían auxiliarme en la peligrosa Ciudad de México. Con un par de “a huevo”, un “te vas tendido” y algunas otras palabras muy de los capitalinos, carnales del mero barrio, para evitar algún atraco, le pinté raya y terminamos platicando muy amenamente de la policía.

Como quiera me zafé y observé, ya de lejos, a la estrella de esa tarde en “LA SEMANA DE LAS JUVENTUDES”; de cómo lo ignoraban después del primer baile, por más que él gritaba desesperadamente por un poco de atención. Quizá por un poco de compasión. Luego vi cómo transeúntes y usuarios del metro de pronto se volvían a sumergir en la cotidianeidad y sus problemas, olvidando los 15 minutos de show. Y de cómo a poco el hombre de naranja se fue sumergiendo a su vez en su mona y en sus problemas, olvidando los 5 minutos de fama y extinguiéndose en un rincón de la Glorieta de los Insurgentes, ombligo tan importante y diverso de nuestra ciudad.

¿Es real?

Repito: La necesidad del espacio no fue cubierta por el evento como fue concebida inicialmente, según yo. A pesar de que por “JUVENTUDES” supongo que se refieren, principalmente a  los que apenas están definiendo qué sucederá en su futuro, preparatorianos, universitarios y otros “estudi-hambres” o hasta los “ninis”, el sector de los jóvenes que trabajan por necesidad, etcétera; pero y ¿qué pasó con la necesidad de los “más vulnerables y desprotegidos que no tienen acceso a la cultura y a los espacios”? (SIC).

Evidentemente nuestro Joker región 4 tenía un determinado talento y muchas ganas de expresarlo. ¡Claro! ¡No era ninguno de El Gran Silencio o de algún grupo de teatro que pudiera presentarse! ¿Y sus ganas? ¿Y su caso? ¿Y su beca? ¿Y su reinserción a la sociedad gracias a un evento cultural, dónde quedó?

Mucho entusiasmo de los colaboradores de las pancartas dando la información para que todo llegáramos a los muchos eventos gratuitos que se hicieron por distintas alcaldías en lugares públicos muy populares. Muy bien. Pero realmente, ¿dónde estaban los verdaderos organizadores? ¿Dónde quedaron los que pusieron a funcionar y dieron marcha a la iniciativa? ¿Detrás de un escritorio? ¿O tomando fotos de lo que sucedía acerca de la presentación, sólo para reportarlo?

Considérenme un Grinch pero espero que todos aquellos que asistieron a alguno de los magnos eventos generados, lo hayan disfrutado mucho, hayan llevado su agua y sus papas para poder ver a su artista de forma gratuita y disfrutar, efectivamente, de una presentación única hecha para ellos, los jóvenes que forjan el futuro no sólo de la Ciudad sino del país. Que les haya modificado la vida. Por mi parte decidí no volver a interesarme en dar seguimiento a dichas actividades, por lo menos hasta la siguiente edición (si es que la hay) y mejor decidí compartirles este último episodio de mi paso por ese común y transitado lugar que, siempre me ha de sacar de la cotidianidad.

La Reinita Cabrona, Lourdes Ruiz

por Maricarmen Farfán de Gante

Twitter: @CarmenFGMQ

La cultura popular hoy ha perdido una gran integrante del barrio más bravo. La vez que la conocí fue un día que tuve la oportunidad de ir al “Safari en Tepito”, un proyecto de teatro que organizaron por allá, me recuerdo caminando como a las 6 de la tarde entre los puestos, que por cierto, a esa hora ya anda oliendo bien sabroso a “mari”, cruzamos varios puestos y llegamos a una de las iglesia donde nos juntamos con otro grupo de espectadores y cambiamos de guía, esa vez Noé Hernández (actor) nos llevó a una unidad habitacional en el mero corazón de Tepito, cuando llegamos nos recibieron con un caballito de tequila, así derecho y toda la cosa me lo tomé. Cuando entramos en medio de la sala un cuerpo cubierto por una sábana reposaba, nos sentamos alrededor y mientras Noé hacía unos rituales de “limpia”, vimos como poco a poco el cuerpo que estaba cubierto se movía y de repente frente a nuestros ojos se levantó el cuerpo de La Verdolaga Enmascarada, quien habló muy clarito de cómo hay que ser cabrona y no nada más pendeja y peleonera.

Fotografía de Maricarmen Farfán de Gante

Lourdes nos relató las balaceras, los operativos donde llegan los cerdos y se chingan todo, las redadas, los acompañamientos de las otras compañeras del barrio cuando les encarcelaban a los hijos, cuando se armaban las balaceras y sabías que la libraste porque la bala pasó por la pared de tu casa pero no te dio, ella nos relataba con esa voz rasposa como se la había tenido que rifar y dice orgullosa que Tepito existe porque resiste y las que lo sostienen son las mujeres, porque ya han pasado cierta etapa donde el amor romántico las sometía, donde se daba todo y te dejabas que el marido se emborrachara con el dinero que ganaste trabajando. Así que Lourdes decía mientras nos invitaba frijoles y tortillitas “yo me desconecté el corazón del fundillo” porque hay que estar conscientes de que el cuerpo necesita y también hay que saber cómo dárselo y saber hacerlo, ese día nos habló de querernos solitas, de aprender a masturbarnos para no andar cogiendo con el equivocado, para no perderte ante un arma que parece de repente muy bonita y luego te quiere presa.
Lourdes más que recordarla por sus albures, yo la recuerdo como la mujer que me enseñó que el término cabrona, nada tiene que ver con la prepotencia sino con la forma aguerrida de amarte y de dar amor, reconocida y querida en el barrio, en bellas artes, en la calle. Ella es una muestra de que hay feminismo sin academias y por instinto de supervivencia.
Querida Reinita Cabrona, buen viaje.

JOHANN SEBASTIAN BACH (21 de marzo de 1685-28 de Julio de 1780)

por Iram De la Rochefoucault

Eisenach, la ciudad del Sacro Imperio Romano Germánico vio nacer en 1685 al Padre de la Música: Johann Sebastian Bach, el compositor que revolucionó la música de una manera que aún hoy día permanece. Es el compositor más influyente de todos los tiempos y para todas las generaciones y países, simplemente una especie de semidiós de la música, un ser eterno.

Nacido en una familia de músicos, todos sus antepasados se dedicaron a la música, era el oficio familiar, la tradición de los Bach. Los Bach eran una familia numerosa, sencilla, gente trabajadora y nada pretenciosa, aspiraban más que nada y como todos los músicos de su tiempo, a ser parte de los grupos de música en las capillas más importantes de las ciudades y tener el visto bueno de los nobles, los más ambiciosos podían ser directores o Kapellmeister (maestro de capilla). Desde joven Johann Sebastian demostró cualidades y aptitudes notables, además de ser apto para la interpretación, desarrolló algo mucho más importante: la habilidad y capacidad de composición musical.

Fue educado por su hermano Johann Christoph hacia los nueve años porque su padre murió. Sus facultades musicales se desarrollaron por un interés muy peculiar en ese pequeño Johann Sebastian, era tal su pensamiento y afición a la música que incluso por las noches deseaba practicar y estudiar y escribir notas musicales. Realmente había nacido para la música, no sólo por su destino familiar, sino porque su ser, su alma y mente se lo pedían. Él era un ser musical, definitivamente.

Su vida, estudios y experiencias tuvieron siempre la música como parte importante de su existencia. Perfeccionó su voz para ser parte de coros, aprendió el clavicémbalo como fundamento de su vida musical y compositora, pero cuando viajó a Hamburgo escuchó el Organo de Böhm en la Johanniskirche y se dedicó a aprender ese magnífico y magistral instrumento. Y sí, logró ser organista en Turingia.

Su carrera pasó por muchos altibajos, pero nunca, jamás dejó la música, era su oficio, su vida, su lenguaje. Podríamos mencionar una obra… importante, o cuál podría ser “lo mejor” de Bach, podríamos recomendar algo en particular; pero es imposible, porque cada composición, cada pieza musical es importante, es lo mejor y lo más recomendable. La obra de Bach es muy extensa, de hecho hay obras que están perdidas, otras quizá desaparecieron para siempre, era un tipo que trabajaba como un poseso, nunca dejó de escribir, nunca dejó de crear, su necesidad de inventar lo hacía, a veces, autoplagiarse y muchas piezas conocidas pueden incluso tener otros nombres o registros; tanto era su trabajo, tantas composiciones que resultaba casi imposible numerarlas; pero aún así se hizo. En 1950 Wolfgang Schmieder realizó el registro de 1128 obras de Bach bajo el código BWV (Bach-Werke-Verzeichnis; catálogo de obras de Bach). Pero aún así, de repente siguen descubriendo algunas obras perdidas y el catálogo sigue creciendo.

Celebremos hoy al genio, al Maestro Johann Sebastian Bach (aunque, hay que considerar; la fecha del 21 de marzo corresponde al Calendario Juliano que los alemanes usaban hasta esos años; pero adaptado al Calendario Gregoriano, que es el que se usa hoy día, sería la fecha del 31 de marzo, pero celebramos hoy también, ¿por qué no?)

8M, la marcha que sí visibiliza a las mujeres

Por Viridiana Lazarini

El movimiento feminista ha tomado fuerza en, al menos, los últimos tres años. Cada vez somos más las mujeres que tomamos conciencia sobre el verdadero papel que tenemos en la sociedad y dejamos de lado el rol que se nos ha impuesto por siglos —me atrevería a decir—.

La marcha del 8 de marzo fue un espacio en el que las mujeres salimos a exigir respeto por quien somos. La voz es el instrumento más poderoso que tenemos los seres humanos, y es por ello que debe ser usada para gritar que pare la violencia de género, que se respete nuestro cuerpo, nuestras decisiones.

¿Alzar la voz, reclamar, va a cambiar algo? Posiblemente no. El cambio no se logra en un día. Aunque sin duda, este tipo de manifestaciones sí logran visibilizar una situación.

¿De qué situación hablamos? De que hoy en México 9 mujeres son asesinadas al día. De que en pleno 2019 mujeres mueren al practicarse un aborto clandestino. De que aún existe un alto grado de sexismo en todos los ámbitos de la sociedad, y por ello las mujeres tenemos menos oportunidades laborales que los hombres. De que la violencia de género sigue matando mujeres. De que aún se condena a las mujeres que deciden sobre su cuerpo, al optar por un aborto. Durante la marcha hubo consignas que exponían todos estos puntos y más.

Lo gratificante de que suceda un evento como éste, es ser testigo de que el cambio sí se está gestando. Tal vez vendrá lento, pero llegará. Cada vez somos más las mujeres que exigimos una vida sin violencia. Sin duda, el feminismo ha servido para fortalecer el espíritu de las mujeres, y esto es lo que pondrá fin —algún día— al sistema opresor que nos ha mantenido por debajo de cualquier privilegio que pueda tener un hombre. Algún día.

97 años de Nosferatu (la primera película de vampiros)

– Editorial

El 4 de marzo de 1922, se estrenó en Alemania, Nosferatu, del director Friedrich Wilhelm Murnau. El primer vampiro en el cine, precursor de tantos aparecía con la estética expresionist en medio de una Alemania vencida tras la Primera Guerra Mundial y las terribles consecuencias que derivaron de ello.

Pero pongámonos en contexto: Con el final de la primera guerra mundial en Alemania la crisis económica trae hambre y pobreza, la pobreza desesperación y ésta a su vez transporta la pérdida de valores y un pesimismo latente. En estas condiciones, atraídos desde los campos de batalla plagados de cadáveres, comienza a florecer el gusto por lo sobrenatural y la magia, los brujos y los espíritus, fuente inagotable de la inspiración poética alemana. Extasiados por esa enorme atracción hacia la oscuridad, las sombras y una filosofía pesimista, los artistas y cineastas alemanes adoptan como estética principal de sus obras ese movimiento “apocalíptico” conocido como expresionismo.

El nombre del film “Nosferatu” deriva del griego “Nosophoros”, que significa portador de plagas, ya que el vampirismo era según la literatura, una plaga. Murnau escogió para el papel a Max Schreck, que iba a ser el primer vampiro en la gran pantalla, un extraño hombre del que pocas cosas se conocen. Nació en Berlin en 1879 y tuvo una infancia misteriosa y un gran talento para la interpretación que lo llevó por varios teatros alemanes. La falta de datos sobre su vida, y que su apellido en alemán signifique “miedo” alimentó la leyenda sobre su persona, llegando a creerse que en su vida real practicaba el vampirismo, y que Murnau le eligió por ser el actor perfecto al no tener que representar ningún papel, sino a él mismo. Otro de los rumores sin desmentir sobre la película es que la protagonista femenina era una toxicómana contratada por el director para que fuera en realidad mordida por Max, y que murió durante la filmación. También se rumoreaba que varias personas del equipo desaparecieron extrañamente durante el rodaje.

Nosferatu
Nosferatu – Imagen de Internet

En 1897 el irlandés Bram Stoker publicó su novela Drácula, inspirada en las leyendas eslavas de vampiros y en las atrocidades que se atribuían al célebre voivoda de Valaquia del siglo XV, Vlad III Drăculea,

La viuda del creador de “Drácula”, Bram Stoker denunció la película por infringir los derechos de autor. Murnau perdió el pleito y fue condenado a destruir todas las copias, pero unas cuantas ya habían sido distribuidas.

Esta película se filmó casi completamente en Alemania. Sin embargo, las escenas que transcurren en Transilvania se hicieron en Eslovaquia. Para la última escena de la película el equipo de rodaje se desplazó a un castillo eslovaco en Starhrad, el cual había estado en ruinas desde el siglo XVI.

Se gastó bastante dinero en promocionar la película. Se pusieron anuncios en los periódicos, pósters por todos lados y campañas en todos los medios del momento. Todo esto meses antes del estreno. Cuando finalmente se estrenó la película en los jardines del zoológico de Berlín el 4 de marzo de 1922. Luego hubo una gran fiesta con números de baile y donde todo le mundo iba disfrazado.

Nosferatu
Nosferatu – Imagen de Internet

El actor que hace de vampiro, Max Schreck, no era el típico actor de reparto. Según lo que se sabe de sus compañeros de filmación y producción, el actor era alguien solitario con un humor muy extraño y un gran talento para hacer papeles grotescos. Su personaje en “Nosferatu” fue el más recordado a pesar de haber hecho unas cuarenta películas.

Su interpretación de Orlok hizo pensar a mucha gente que se trataba de un vampiro de verdad. Esta teoría se hizo más fuerte en los años cincuenta donde un crítico dijo de forma errónea que el nombre del actor nunca había sido relevado. El crítico difundió la creencia de que se había contratado a un vampiro de verdad para hacer la película.

LO SOBRENATURAL, LO DEMONIACO Y LO TERRORÍFICO se hacía real ante los ojos del mundo en los años veinte, este ser misterioso y su imagen decrépita aún es motivo de profunda fascinación.

Longhorn Skull

– Eduardo Hernández

@El_Doc_Tetris

Tenía tiempo de no asistir a un evento de metal, y las últimas ocasiones habían sido eventos punk y bastante underground, este último también rayaba en lo under, solo que en lugar de estar en un salón de mala fama o en un estacionamiento, sería en un bar dónde el dj solo pone a Audioslave y System of a Down. El boleto una ganga en pre-venta, apoya a tu escena local, rezaban los patrocinadores, pero la escena local no es nueva, tal vez sea que hoy se da mayor promoción por medio de redes sociales y plataformas.

Algo que me causa ruido, en opinión personal, es la promoción de esta escena local, no es nueva siempre ha existido, pero no había plataformas a donde subir tu disco, hoy con esto, cualquiera puede subir su disco y sentirse bien, claro siempre habrá propuestas buenas que logren atrapar a un gran público, el problema es cuando se creen Rockstar porque los escucha su tía y sus vecinos, soy más de la idea de que una banda debe forjar su sonido y no solo complacer a sus fanáticos, pero la mala promoción es quien rige el asunto. En una radio por internet se hacía la promoción de una banda local, la portavoz en turno decía que apoyaramos a la escena local, que hacía falta que bandas como esta se dieran a conocer, hasta ahí todo bien, hasta que en los comentarios de aquella transmisión alguien dijo “¿Por qué debería pagar por una banda que no conozco y que no he escuchado?” El problema también es el público que se muestra un tanto apático al pagar una cantidad mínima para ver un evento de este tipo, nos hemos acostumbrado al regateo y al it’s free, otros alegaban que solo tenían una canción en internet y que hacía falta más que un solo tema para llegar a ser conocidos, si querían grabar, podían meter su proyecto en Fondeadora, ahora Donadora, donde sí hubo muchos proyectos buenos en música, el problema era que algunas bandas empezaban a tomarse en serio su papel de Rockstars, los dioses de los covers y eso es lo que vende, sacar covers y escuchar lo mismo de siempre. Para mi gusto, si sacas un cover minimo debes superar la original o ponerla a la altura.

LS
Longhorn Skull – fotografía de Eduardo Hernández

El cartel se conformaba de géneros como Thrash metal, Stoner y Metal, dos amigos subieron con sus bandas. Inmortalizer tocó 15 minutos y desde ese momento, la organización iba en picada, mala toma de tiempos, equipo insuficiente. Aquella banda de thrash había tocado apenas tres temas propios, estaba por venir la hora del slam pero no pasó, un amplificador mal conectado reventó, esto hizo que los organizadores bajarán a la banda, empezaron los reclamos y ver de quién fue el error, pero el error siempre fue claro, la mala organización y falta de equipo. Fourlett, otra banda de un amigo subió al escenario solo para tocar tres canciones y dejando al público con ganas de más, todo empezaba a tornarse un tanto aburrido, había gente a la que no le gustaba y empezaba a vaciar el lugar, los amantes a los riffs, se encontraban en un rincón esperando a que de un momento a otro se armara el slam junto a una fuente de los deseos y en un espacio muy reducido, pero nada pasaba. Junto a ellos algunas personas menores a mi edad se pasaban un churro de mota, se sentían hermanos con el público.

La banda que nadie esperaba era Longhorn Skull, una banda de la Ciudad de México que traía un Stoner muy generoso, con una voz gutural hacía pensar que en cualquier momento, mis pesadillas saldrían y se desbaratarían en un moshpit, tampoco eso llegó, unos cuantos agitaban la cabeza. ¿De dónde había salido esa banda? Mi exhausta investigación en internet, arrojó que eran de la CdMx, que el fundador es el guitarrista Erick Lugo, y que, como todo proyecto, habían sufrido algunas rupturas, conseguían un guitarrista y se salía el bajista, conseguían bajista y no tenían baterista, el proyecto ya no quedó conformado por los fundadores, sino por alguien que fue invitado, ahora estaban haciendo ruido y comenzaban a ser reconocidos.

Longhorn Skull
Longhorn Skull – fotografía de Eduardo Hernández

Quedé satisfecho de escuchar a esa banda, habían tocado los temas de su disco “Sold by your demons”, mientras esto pasaba me acerqué al escenario, tome unas cuantas fotografías para la posteridad mientras interpretaban temas como Windbag, Sickened, Empty bottles y Sold by your demons, una vez que bajaron del escenario, regrese a la mesa con mi novia y mi amigo Daniel (Inmortalizer), les enseñé las fotos y nos quedamos un rato más.

El lugar ya está lleno, un mesero intenta acomodar algunas sillas de las mesas y por accidente golpea al vocalista de una banda, se disculpa y sigue en su trabajo carga unas sillas y pasa al lado del vocalista, quien con un codazo lo empuja. ¡Demonios… si yo fuera el mesero le habría quebrado la silla en la cabeza! Eso pensaba mientras salíamos de aquel lugar, a veces la escena local carga eso, apenas reciben 5 likes en una publicación de Facebook y sienten que su lugar debería estar a lado de Metallica.

Arturo Carcará

por Eduardo Hernández

Al Carcará lo conocí cuando el Gil me pasó un disco de Los Cálculos Stones, en aquella ocasión sólo escuché un par de canciones, no le detuve ni las escuché por completo, fue sino hasta que en algún evento vi un nombre que salía a relucir “La Trola”. Se iban de gira del otro lado del charco, hacia algunos lugares de europa, aquella banda y sus temas contenían algo que todos llaman barrio pero que muy pocos tenemos, aquella esencia ruda ayudó para que Gil me dijera que los conocía.

Ya intercambiando opiniones salieron a flote los proyectos que Carcará tenía, desde Los Calculos Stones (acompañado de Arellano, El Nono Tarado e Iván García), el foro Karuzo, la reciente gira por Europa y un disco en compañía de Arellano (La calle y la alcoba). Después de esa gira tuve la oportunidad de entrevistarlos cuando colaboraba en el informativo nocturno, al lado de Óscar, claro, todo fue fácil con la ayuda de Juan Pedro, que me facilitó el número de Erick (Bajista de la Trola) y así pude ponerme en contacto.

Carcará
Carcará – Fotografia de Eduardo

En una tocada de improvisto y de cierta forma clandestina, nos tocó estar acompañados de Carcará e Itzel, estar ahí, esa manera nos hermanaba de forma, hablando de lo que pasaba alrededor de La Trola y del Karuzo, un tanto se bromeaba sobre su incursión en la lucha libre, en palabras de Carcará:

“Estar en un ring luchando es algo que no puedes explicar, que tus compañeros te azoten contra la lona es un sensación que ni una línea de coca o un toque de mota te puede dar”.

En esa reunión hubo temas de todos sus proyectos, claro, algunos de ellos en lo personal son un himno, Carcará retrata en sus canciones la cotidianidad de la ciudad, el traqueteo en las calles y como no puede faltar entre lo under, un grito hacia la mercadotecnia inflada, en alguna entrevista que le hicieron a Carcará, me hizo entender algo, y era eso de que la fama siempre trae lo mejor, en cambio Arturo tiene otra visión, la fama te puede llegar de cualquier lado y no por eso dejarás de hacer lo que te gusta o dejaría de convivir con otras personas, si algo me gusta de él, es que es directo, como en el barrio, un tiro cantado, sin más ni menos, sin tanto adorno.

Reunión
Fotografía de Eduardo Hernández 

Rock’n roll y diversión es como ellos lo dicen, como se definen, ya sea en la banda o solos, claro, algunas de sus canciones así lo definen, como el cotorreo de una fiesta, otras, como lo dije anteriormente reflejan la cotidianidad que ocurre en la ciudad, aquello que está presente pero que no nos damos cuenta que ocurre. Temas como El Botero, Billete de 100, que abordan sobre la vida como el trovador callejero que deambula a diario por las calles para conseguir algunas monedas y que la vida no es tan de color rosa, también hay otros como Degeneración, El grito del Alacrán, Trova-star, que son una crítica contundente, la primera es hacia una sociedad que se no se atreve a salir de su época y que sólo vive en su mundo sin lo que pasa alrededor, la segunda y tercera es sobre la parte del público que tiene la idea de que ser un rockstar es ser lo mejor del mundo, no importando que sólo seas algo esporádico y que en algún momento morirá sin trascender más allá de lo que te dicta un manager o un público pequeño.

Thelonious Monk Underground

– Eduardo Hernández

Hace tiempo me encontré con algunos capítulos de una serie llamada “Hey Arnold”, estoy seguro que muchos de nosotros vivimos atrapados bajo una barra de programación de Canal 5, es comprensible, eramos niños. De esta serie recuerdo la música, era Jazz y un poco de Trip-Hop, pero dentro del jazz manejaban el bebop, las situaciones donde entraba esto era cuando Arnold se tiraba en la cama y veía al cielo.

Ver algunos de los capítulos me hizo recordar un disco de Thelonious Monk, “Underground” fue un impresionante, pues al año siguiente de este le dio un Grammy por el mejor álbum, en la portada Monk se muestra como un miembro de la Resistencia Francesa, atrincherado y preparando su piano para la batalla, esto a partir de una historia que él cuenta, donde estuvo involucrado con la Resistencia en la segunda guerra mundial, aunque la critica la considera como la batalla que enfrentaba el jazz ante los diferentes cambios y Monk es uno de los supervivientes de la antigua época y que se resistía a los nuevos cambios, pues el ritmo de Monk no cambio mucho desde sus inicios en 1947, pionero del bebob y una influencia marcada por el hard bop y del jazz modal.

El disco se compone por siete temas, los cuales fueron grabados por el sello Columbia y por el cuarteto que dirigía Monk, uno de estos temas es un vals “Ugly Beauty”, una fea belleza, algunas otras temas resaltan al estar compuestos en situaciones cotidianas de la vida de Monk, como “Boo Boo’s Birthday”, el nombre se debe al apodo de su hija y “I Walked Blue”, tema que lleva un acompañamiento de voz por parte de Jon Hendricks.

Monk, el pianista solapado que irritaba a Miles Davis por no cambiar su forma de tocar y de componer y que por esos detalles se dice que llegaron a los golpes, pero aun así se logró grabar el “Miles Davis and the Modern Jazz Giants”. Pero no todo fue miel sobre hojuelas, las esquizofrénicas composiciones se le subieron a la cabeza y Monk tuvo que abandonar los escenarios y después morir por un ataque cardiaco. Los últimos días antes de su muerte se la pasó recluido en él mismo, solo, en un silencio que según decía es el ruido más estruendoso que existe en el mundo.

Sound System de barrio

– Eduardo Hernández

Ah, diciembre… aquel bonito mes donde puedes festejar el cumpleaños de Isaac Newton o el del niñito dios, porque pues diciembre, este mes marcado por fiestas en exceso, despilfarro de dinero, mes del no preocuparse, de hacer compras exitosas diciendo “para eso trabajo”, este mes no te importa romper la dieta, porque hay convivios, tamalitos, tráfico de galletas de animalito, esas galletitas que les haces el feo, pero ah qué bien saben la primer quincena de enero, esa donde si eres un asalariado como yo, ya te adelantaron desde el mes de diciembre.

Pero no nos pongamos Grinch, diciembre también está marcado por esas posadas que en algunos lugares hacen en las calles de tu colonia, barrio o unidad habitacional, y siempre hay alguien que se pone muy rebelde con la música, el porqué es sencillo, en la mayoría de esas posadas hay algún sonidero, un vecino de la colonia que lleva su camioneta cargada de un equipo de sonido, que si no es muy sofisticado siempre va a dar batalla para poner los mejores cumbiones, sean nuevos o viejos. En una de esas posadas, fui y pusieron casi de todo tipo de cumbias, hasta algunas sonideras que sonaban mucho en mi época de la secundaria, no estamos muy alejados, hace unos 10 añitos.

Pero porque hacerle feo al sonido, al sonidero? Si algo siempre han presumido las nuevas generaciones es que con memes dicen “Mi barrio me respalda” pero más allá de eso, no pueden soportar tres cumbias, a menos que sean sinfónicas o con alguna estrella de talla grande. Estoy de acuerdo que a muchos si nos llegó a molestar el hecho de viajar en transporte público y que el señor chófer llevará su disco en formato MP3 con las mejores cumbias sonadas en plaza los gallos o en algún barrio de buena alcurnia para ese género musical. En lo personal me molestaba más que llevara banda, corridos o una estación de radio que ya no ofrecía nada nuevo.

Cuando comencé a meterme un poco más en el ambiente de conocer sobre música, me pude dar cuenta que el tener un sonido no solo era ir y poner la cumbia del momento, sino que cuando comenzó aquel movimiento sonidero, había cierta rivalidad musical por ver quién tenía antes que todos la mejor cumbia colombiana, quién tenía la salsa de salón y la salsa de barrio, pero esta pelea era especial, que constaba en quitar las etiquetas de los vinilos y ahora ponerle un nombre nuevo a aquel tema para que ningún otro sonido pudiera saber cuál era. Por eso muchas salsas y cumbias hasta la fecha tienen nombres diferentes, la más conocida es un tema de Los Mirlos llamada La Danza de Los Mirlos y aquí fue llamada la Cumbia de los Pajaritos.

En estos días basta con bajar alguna aplicación de reconocimiento musical para tener ese casi desconocido tema. Pero, ¿y si llegas a un salón y ponen cumbias rebajadas? Eso es algo que no sabía pero que en Monterrey siempre ha tenido éxito, una cumbia a la cual se le ponen menos revoluciones por minuto, dando como resultado un sonido más espeso y pegajoso.

Residentadvisor
Fotografía de Residentadvisor

De la CDMX y de Puebla es hablar de muchos barrios donde hay algo que celebrar y que mejor que un sonido. Desconozco si aún se realiza el festival sonidero en la CDMX, el lugar elegido era el zócalo, donde se albergaban algunos de los sonidos más importantes, Sonido La Changa, Pancho de Tepito y su selección de salsa, La Conga, Fantasma, Puebla no pasó por alto eso, si bien hubo una época donde cada semana había un evento de distintos géneros músicales, siempre hubo algo con cumbia, en aquel tiempo eran Los Telez, Super G, Grupo Maravilla, dejando al sonidero en la parte under de Puebla, el mercado Jorge Murad Macluf, mejor conocido como la fayuca o Plaza Los Gallos, ahí a un ladito, sigue siendo referencia para toquines de punk y rock urbano como para los sonideros.

Hace ya un rato que se querían prohibir este tipo de eventos por no tener las condiciones de seguridad adecuadas, después de que en un baile, algunas pandillas se enfrentaran y una persona terminara muerta. Pero eso no es propio de los sonidos, en algunos conciertos de rock a los que asistí siempre había una bronca, tal vez no murió alguien pero pudo pasar, eventos como el 30-30 que se realiza en Los Reyes, en el Estado de México, también se vio opacado cuando alguien hizo detonaciones de arma de fuego y una marea de gente teminara por escapar del lugar saltando las bardas del lugar y al final derribar una para poder escapar. Creo que no podemos satanizar a otro grupo de gente cuando estamos igual de primates.

Sonidero
Fotografía de Eduardo Hernández

La selección siempre será variada entre cumbias, salsas, huaracha, sin contar lo electrónico como lo hace Ray-Mix o manejar distintos samples como lo hace El Dusty en Texas, creando un choque cultural entre lo anglosajón y lo latino dejándolo claro en sus videos y en algunos de sus temas colabora con Camilo Lara. Ah sí, y los Astros de Mendoza.

Algo como lo que hace Dusty, no lo había visto, quedaba muy alejado de lo que me habían platicado que pasaba en California, para ser exactos en Los Ángeles, donde algunos grupos de cumbia, lanzaban sus sencillos, de alguna forma se media la aceptación que podía tener en México, si les gustaba a los paisanos que estaban ahí, tendría más aceptación de este lado.

Más allá de la cumbia psicodélica como lo hicieron con la chicha y después Sonido Gallo Negro la trajera de vuelta, hay una cumbia en especial para hacer un viaje introspectivo, por así decirlo, aunque en su totalidad es mas darks, así es, también la cumbia puede ser dark y La Minitk del Miedo nos lo demuestra, una banda colombiana que tiene un interesante proyecto auditivo.

Con esto ya me dieron más ganas de salir a cualquier bailongo que caiga cerca de mi lugar de residencia, lo único que quiero es mover el bote o al menos ir a ver y a escuchar, pues bailar no se me da bien.


(Uy, tiempo sin escuchar tremendo rolón).