JOHANN SEBASTIAN BACH (21 de marzo de 1685-28 de Julio de 1780)

por Iram De la Rochefoucault

Eisenach, la ciudad del Sacro Imperio Romano Germánico vio nacer en 1685 al Padre de la Música: Johann Sebastian Bach, el compositor que revolucionó la música de una manera que aún hoy día permanece. Es el compositor más influyente de todos los tiempos y para todas las generaciones y países, simplemente una especie de semidiós de la música, un ser eterno.

Nacido en una familia de músicos, todos sus antepasados se dedicaron a la música, era el oficio familiar, la tradición de los Bach. Los Bach eran una familia numerosa, sencilla, gente trabajadora y nada pretenciosa, aspiraban más que nada y como todos los músicos de su tiempo, a ser parte de los grupos de música en las capillas más importantes de las ciudades y tener el visto bueno de los nobles, los más ambiciosos podían ser directores o Kapellmeister (maestro de capilla). Desde joven Johann Sebastian demostró cualidades y aptitudes notables, además de ser apto para la interpretación, desarrolló algo mucho más importante: la habilidad y capacidad de composición musical.

Fue educado por su hermano Johann Christoph hacia los nueve años porque su padre murió. Sus facultades musicales se desarrollaron por un interés muy peculiar en ese pequeño Johann Sebastian, era tal su pensamiento y afición a la música que incluso por las noches deseaba practicar y estudiar y escribir notas musicales. Realmente había nacido para la música, no sólo por su destino familiar, sino porque su ser, su alma y mente se lo pedían. Él era un ser musical, definitivamente.

Su vida, estudios y experiencias tuvieron siempre la música como parte importante de su existencia. Perfeccionó su voz para ser parte de coros, aprendió el clavicémbalo como fundamento de su vida musical y compositora, pero cuando viajó a Hamburgo escuchó el Organo de Böhm en la Johanniskirche y se dedicó a aprender ese magnífico y magistral instrumento. Y sí, logró ser organista en Turingia.

Su carrera pasó por muchos altibajos, pero nunca, jamás dejó la música, era su oficio, su vida, su lenguaje. Podríamos mencionar una obra… importante, o cuál podría ser “lo mejor” de Bach, podríamos recomendar algo en particular; pero es imposible, porque cada composición, cada pieza musical es importante, es lo mejor y lo más recomendable. La obra de Bach es muy extensa, de hecho hay obras que están perdidas, otras quizá desaparecieron para siempre, era un tipo que trabajaba como un poseso, nunca dejó de escribir, nunca dejó de crear, su necesidad de inventar lo hacía, a veces, autoplagiarse y muchas piezas conocidas pueden incluso tener otros nombres o registros; tanto era su trabajo, tantas composiciones que resultaba casi imposible numerarlas; pero aún así se hizo. En 1950 Wolfgang Schmieder realizó el registro de 1128 obras de Bach bajo el código BWV (Bach-Werke-Verzeichnis; catálogo de obras de Bach). Pero aún así, de repente siguen descubriendo algunas obras perdidas y el catálogo sigue creciendo.

Celebremos hoy al genio, al Maestro Johann Sebastian Bach (aunque, hay que considerar; la fecha del 21 de marzo corresponde al Calendario Juliano que los alemanes usaban hasta esos años; pero adaptado al Calendario Gregoriano, que es el que se usa hoy día, sería la fecha del 31 de marzo, pero celebramos hoy también, ¿por qué no?)

97 años de Nosferatu (la primera película de vampiros)

– Editorial

El 4 de marzo de 1922, se estrenó en Alemania, Nosferatu, del director Friedrich Wilhelm Murnau. El primer vampiro en el cine, precursor de tantos aparecía con la estética expresionist en medio de una Alemania vencida tras la Primera Guerra Mundial y las terribles consecuencias que derivaron de ello.

Pero pongámonos en contexto: Con el final de la primera guerra mundial en Alemania la crisis económica trae hambre y pobreza, la pobreza desesperación y ésta a su vez transporta la pérdida de valores y un pesimismo latente. En estas condiciones, atraídos desde los campos de batalla plagados de cadáveres, comienza a florecer el gusto por lo sobrenatural y la magia, los brujos y los espíritus, fuente inagotable de la inspiración poética alemana. Extasiados por esa enorme atracción hacia la oscuridad, las sombras y una filosofía pesimista, los artistas y cineastas alemanes adoptan como estética principal de sus obras ese movimiento “apocalíptico” conocido como expresionismo.

El nombre del film “Nosferatu” deriva del griego “Nosophoros”, que significa portador de plagas, ya que el vampirismo era según la literatura, una plaga. Murnau escogió para el papel a Max Schreck, que iba a ser el primer vampiro en la gran pantalla, un extraño hombre del que pocas cosas se conocen. Nació en Berlin en 1879 y tuvo una infancia misteriosa y un gran talento para la interpretación que lo llevó por varios teatros alemanes. La falta de datos sobre su vida, y que su apellido en alemán signifique “miedo” alimentó la leyenda sobre su persona, llegando a creerse que en su vida real practicaba el vampirismo, y que Murnau le eligió por ser el actor perfecto al no tener que representar ningún papel, sino a él mismo. Otro de los rumores sin desmentir sobre la película es que la protagonista femenina era una toxicómana contratada por el director para que fuera en realidad mordida por Max, y que murió durante la filmación. También se rumoreaba que varias personas del equipo desaparecieron extrañamente durante el rodaje.

Nosferatu
Nosferatu – Imagen de Internet

En 1897 el irlandés Bram Stoker publicó su novela Drácula, inspirada en las leyendas eslavas de vampiros y en las atrocidades que se atribuían al célebre voivoda de Valaquia del siglo XV, Vlad III Drăculea,

La viuda del creador de “Drácula”, Bram Stoker denunció la película por infringir los derechos de autor. Murnau perdió el pleito y fue condenado a destruir todas las copias, pero unas cuantas ya habían sido distribuidas.

Esta película se filmó casi completamente en Alemania. Sin embargo, las escenas que transcurren en Transilvania se hicieron en Eslovaquia. Para la última escena de la película el equipo de rodaje se desplazó a un castillo eslovaco en Starhrad, el cual había estado en ruinas desde el siglo XVI.

Se gastó bastante dinero en promocionar la película. Se pusieron anuncios en los periódicos, pósters por todos lados y campañas en todos los medios del momento. Todo esto meses antes del estreno. Cuando finalmente se estrenó la película en los jardines del zoológico de Berlín el 4 de marzo de 1922. Luego hubo una gran fiesta con números de baile y donde todo le mundo iba disfrazado.

Nosferatu
Nosferatu – Imagen de Internet

El actor que hace de vampiro, Max Schreck, no era el típico actor de reparto. Según lo que se sabe de sus compañeros de filmación y producción, el actor era alguien solitario con un humor muy extraño y un gran talento para hacer papeles grotescos. Su personaje en “Nosferatu” fue el más recordado a pesar de haber hecho unas cuarenta películas.

Su interpretación de Orlok hizo pensar a mucha gente que se trataba de un vampiro de verdad. Esta teoría se hizo más fuerte en los años cincuenta donde un crítico dijo de forma errónea que el nombre del actor nunca había sido relevado. El crítico difundió la creencia de que se había contratado a un vampiro de verdad para hacer la película.

LO SOBRENATURAL, LO DEMONIACO Y LO TERRORÍFICO se hacía real ante los ojos del mundo en los años veinte, este ser misterioso y su imagen decrépita aún es motivo de profunda fascinación.