El gato negro de Edgar Allan Poe, dirigida por Adriana Enríquez

Última función: viernes 22 de noviembre, a las 20 hrs. Foro Off Spring

Por: Gonzalo Valdés Medellín

Cada creador escénico se debe a sus obsesiones. Y la directora Adriana Enríquez, entre sus obsesiones creativas, cuenta a Edgar Allan Poe, a quien ya el año pasado erigió un bello homenaje en lectura en atril, perfectamente calibrada en la palabra y la belleza de las imágenes levantadas por la narración de los cuentos extraordinarios del autor de “El Cuervo”.

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El Gato Negro de Poe

Ahora, Enríquez nos deslumbra con una nueva propuesta en torno a su adorado Poe, una aventura arriesgada dramaturgicamente hablando, pero bien librada a todas luces, que basa su hechura en la exploración sensorial del famoso relato “El gato negro”, clásico entre los clásicos de Poe.

En esta ocasión, la también directora de obras como La peor señora del mundo, Cuidado con el hacha y Princesas desesperadas, conduce a los espectadores al corazón mismo del relato tenebroso. Es una exploración entre tinieblas, iluminadas tan sólo por la palabra bien dicha y perfectamente equilibrada por el grupo actoral.

Unas velas iluminan unos rostros…. La luz es penumbra y se vuelve tenebrosa, la materia histriónica está al servicio del texto y la sensorialidad se torna asombrosamente verosímil, como si estuviéramos viajando por entre las páginas de aquel viejo libro de terror.

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El Gato Negro de Poe

“¿Tienen miedo?”, pregunta una de las actrices (Xóchitl González, asombrosa) recorriendo lenta y ríspidamente el escenario. La historia cobra vida en las voces de Karina Enríquez (cada vez dotada de mayor madurez expresiva), Daniela Pedraza, Leonardo Cárdenas, Camila Guzmán, Cristina Neri, Xóchitl González y Francisco Cota. La historia de un crimen casi perfecto (¿hay crimen perfecto?) acierta a helar la respiración y, por cierto, a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, cuando la existencia se ahoga en los vacíos de la negrura.

Excelente en su puesta escénica, en su confirmación luminotécnica y en su dirección actoral, El gato negro, versión y dirección de Adriana Enríquez manifiesta una gama de talento teatral sin preconcepciones obsoletas ni trivialidades rebuscadas. Hay rigor, hay temple dramático y una entrega absoluta por parte de cada intérprete, a la creación de un espectáculo teatral que deja huella en la memoria sensitiva.

El trabajo de Adriana Enríquez es admirable en muchos sentidos: buen manejo del espacio, atinada aplicación del ritmo y la lógica interna, y sobre todo: congruencia dramática, elementos que componen un trabajo de notables y apreciables resultados artísticos.

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Adriana Enríquez – Directora

Este viernes 22 de noviembre El gato negro dará su última función a las 20 hrs., en el Foro Off Spring (Francicso Pimentel 14, colonia San Rafael, tel. 55920619), este espacio alternativo, donde se generan propuestas de diversa índoles creativa, conceptual e ideológica surgen nuevas presencias y voces del teatro independiente mexicano que dan ejemplo y marcan pauta para una continua transformación de los lenguajes escénicos, tal cual demuestra este incisivo montaje de Adriana Enríquez.

Hay que asomarse a El gato negro de Edgar Allan Poe o… ¿tienen miedo?

Las Juventudes de la CDMX

Por: Julio Espejel

En el último paseo que tuve por la Glorieta de los Insurgentes, lugar que siempre me ha parecido es un ombligo muy importante y altamente diverso en nuestra Ciudad, me encontré con que en la explanada, en la cual hasta a El Tri me ha tocado ver, había un grupo de gente presenciando una función de teatro, muy entretenida según noté; así que decidí acercarme un poco y ver de qué se trataba.

Resulta que lo primero que noté fue que era algo de leyendas que, de acuerdo a las fechas de muertos recién terminadas y lo evidentemente “pre-hispánico” que unas coloridas máscaras de ese estilo me dejaron entrever, supe más o menos de qué iba la historia, que ya llevaba rato de haber empezado. Poco a poco me fui acercando cada vez más porque, efectivamente, era una obra entretenida para esa tarde entre semana.

Con una sencilla y clara manera de mostrar a los personajes, con muy pocos elementos pero mucho desenvolvimiento escénico ¡y en plena Glorieta!, lograban expandir los recursos a una gran distancia. Me llamó la atención que la gente estaba muy emocionada tomando fotos y sonriendo ante tal irrupción en el espacio y en su día. ¡Qué hermosa oportunidad! Los espectadores por supuesto no esperan ser detenidos con una obra de teatro, o cosa similar.

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Semana de las Juventudes – Julio Espejel

¡Qué interesante!, pensé esta vez. ¿Qué tanto se podría hacer con un espacio así?

Y continué observando mientras me intrigaba cada vez más descubrir de qué evento se trataba. Hurgaba información en cualquier lugar a la redonda, tratando de no interrumpir el trabajo de los actores que brincaban de un lado a otro mientras se peleaban los 3 únicos micrófonos; de pedestal. Tomé un par de fotos y rodeé hacia el otro extremo buscando una señal. Allí estaba: me encontré con unas pancartas tomadas cada una por uno o dos jóvenes con un chaleco verde, como si fueran a nadar, todos llenos de entusiasmo.

Entre que miraba el final del espectáculo y que preferí tomar fotos a la información del evento, que ellos tenían en sus carteles, me fui acercando. Foto. Y al otro: Foto. Siguiente:¡Foto! Ellos muy entusiastas atrayendo a otros jóvenes al evento. ¡Foto!

Pero para cuando la obra de teatro terminó, la historia modificó de cierta manera: un hombre de unos 30 años quien, evidentemente vivía en situación de calle, se paró en medio escenario y se puso a bailar como un profesional, hasta donde la mona lo dejaba. Por supuesto que causó conmoción y no puede evitar el tomar un video (muy improvisado, por cierto) y comenzó mi análisis.

Regresé donde las pancartas y pregunté de qué se trataba todo eso a uno de los colaboradores más entusiastas. Me respondió que era “LA SEMANA DE LAS JUVENTUDES EN CDMX”.

¡Órale, qué loco! pensé. Y pregunté la finalidad de dichas manifestaciones: “colocadas en espacios poco frecuentados por grupos artísticos y al alcance de todo aquél que estuviera alrededor, principalmente los grupos de jóvenes más vulnerables para atender a sus carencias de oferta cultural y espacios de expresión”, según las propias palabras de el del chaleco.

¡Órale! Volví a pensar.

Según yo, este proyecto que busca repetirse cada año, a pesar de ser una excelente iniciativa, no estaba cubriendo la necesidad que busca satisfacer y eso lo reafirmé cuando nuestro bailarín en cuestión se cansó de ser el centro de atención y casi se cae, así que decidió regresar a la mona con su compadre el bolero y seguir tomando su refresco, a la espera de lo siguiente que sucedería en el “escenario”. Y a simple vista ya no hubo más.

Pero como la idea de “los más vulnerables” ya había sido insertada en mi cabeza, me fui acercando ahora a la pareja de relegados sociales que terminó siendo un grupo de tres cuando se acercó otro, que era extranjero y que evidentemente estaba, como los otros dos, viendo qué podía sacar de los transeúntes para poder continuar con su largo día en las calles.

Intentaron sacarme dinero, por cierto, argumentando que yo era extranjero y que ellos podían auxiliarme en la peligrosa Ciudad de México. Con un par de “a huevo”, un “te vas tendido” y algunas otras palabras muy de los capitalinos, carnales del mero barrio, para evitar algún atraco, le pinté raya y terminamos platicando muy amenamente de la policía.

Como quiera me zafé y observé, ya de lejos, a la estrella de esa tarde en “LA SEMANA DE LAS JUVENTUDES”; de cómo lo ignoraban después del primer baile, por más que él gritaba desesperadamente por un poco de atención. Quizá por un poco de compasión. Luego vi cómo transeúntes y usuarios del metro de pronto se volvían a sumergir en la cotidianeidad y sus problemas, olvidando los 15 minutos de show. Y de cómo a poco el hombre de naranja se fue sumergiendo a su vez en su mona y en sus problemas, olvidando los 5 minutos de fama y extinguiéndose en un rincón de la Glorieta de los Insurgentes, ombligo tan importante y diverso de nuestra ciudad.

¿Es real?

Repito: La necesidad del espacio no fue cubierta por el evento como fue concebida inicialmente, según yo. A pesar de que por “JUVENTUDES” supongo que se refieren, principalmente a  los que apenas están definiendo qué sucederá en su futuro, preparatorianos, universitarios y otros “estudi-hambres” o hasta los “ninis”, el sector de los jóvenes que trabajan por necesidad, etcétera; pero y ¿qué pasó con la necesidad de los “más vulnerables y desprotegidos que no tienen acceso a la cultura y a los espacios”? (SIC).

Evidentemente nuestro Joker región 4 tenía un determinado talento y muchas ganas de expresarlo. ¡Claro! ¡No era ninguno de El Gran Silencio o de algún grupo de teatro que pudiera presentarse! ¿Y sus ganas? ¿Y su caso? ¿Y su beca? ¿Y su reinserción a la sociedad gracias a un evento cultural, dónde quedó?

Mucho entusiasmo de los colaboradores de las pancartas dando la información para que todo llegáramos a los muchos eventos gratuitos que se hicieron por distintas alcaldías en lugares públicos muy populares. Muy bien. Pero realmente, ¿dónde estaban los verdaderos organizadores? ¿Dónde quedaron los que pusieron a funcionar y dieron marcha a la iniciativa? ¿Detrás de un escritorio? ¿O tomando fotos de lo que sucedía acerca de la presentación, sólo para reportarlo?

Considérenme un Grinch pero espero que todos aquellos que asistieron a alguno de los magnos eventos generados, lo hayan disfrutado mucho, hayan llevado su agua y sus papas para poder ver a su artista de forma gratuita y disfrutar, efectivamente, de una presentación única hecha para ellos, los jóvenes que forjan el futuro no sólo de la Ciudad sino del país. Que les haya modificado la vida. Por mi parte decidí no volver a interesarme en dar seguimiento a dichas actividades, por lo menos hasta la siguiente edición (si es que la hay) y mejor decidí compartirles este último episodio de mi paso por ese común y transitado lugar que, siempre me ha de sacar de la cotidianidad.

¡Ya no están tan chavas!

Por Julizza A.

En el teatro, estamos en una época en la que muchas obras están retomándose, están volviendo a tener algunas presentaciones inesperadas o son un pequeño bocadillo que está por una corta temporada y ¡no podrá volver a verse jamás!
Y es que, en esta ocasión me toca hablar de teatro. Por supuesto no es necesario que ustedes sean eruditos en la materia para leer y comentar mis colaboraciones. Prometo irme en ellas con un lenguaje sencillo y sin tantos tecnicismos que, al final podrían hacerlos perder el interés en una más de todas aquellas cosas que, a veces, son satanizadas y condenadas sin una verdadera razón sólo por ser abordadas desde un selectivo nicho cultural en el que los críticos se posan. Aquí lo importante es que ustedes los lectores, reciban un punto de vista más personal y las recomendaciones pertinentes que, contrario a lo antes mencionado, les despierten el interés de acudir, a pesar de no tener ninguna experiencia en el tema. Además la obra de la que voy a contarles viene perfecto con el tema Xennial de la columna. Como quien dice, me resultó muy oportuno recomendársela a las chava-rucas de hoy. Y a sus parejas también. Continúo.
Hace algunas semanas asistí a una de las funciones de “Confesiones de mujeres de 30”, una de las muchas obras que están siendo repuestas en la cartelera. ¡Qué sorpresa!
“Confesiones…” ya había tenido una larga temporada hace algunos años (a partir de 1997) aquí en CDMX y fue una de las primeras obras con las que Morris Gilbert y la empresa productora de espectáculos comenzaron a trabajar juntos, logrando 15 años en escena con más de 4000 representaciones, pasando por distintos elencos y un constante éxito en sus temporadas. Dalilah Polanco, Lola Cortés, Ginny Hoffman, Lorena de la Garza, Georgina Levín, entre muchas otras, son algunos de los nombres de quienes se encargaron de dar vida a sus personajes y que, suman más de 30 actrices que han pasado por dicho montaje.
La dirección corre a cargo de Lía Jelín una vez más; ella ya ha participado en otras obras para OCESA Teatro, como “TOC TOC” (la cual también ha sido remontada) o “Nosotras que nos queremos tanto”; entre sus idas a venidas a su natal Argentina, tiene rato trabajando en México y una vez más, vuelve para refrescar el texto y dejarnos con un excelente producto para pasar un rato lleno de risas, con un remake totalmente actual porque, efectivamente a pesar de ser la misma obra, los temas han sido actualizados haciéndola más interesante.
Yo desconocía parte de esta información, supongo que como muchos de ustedes, sin embargo sí tenía el recuerdo de haber ido varias veces en las puestas anteriores y haberlo pasado como en pocas ocasiones, así que por supuesto que dan ganas de volverla a ver y de llevar a más gente (principalmente a los más jóvenes) a disfrutar de las peripecias y anécdotas que en ella se narran y que, en ésta nueva versión, está perfectamente sostenido por el trabajo de las actrices y de la producción, quienes mantienen un ritmo impecable durante toda la función y nos sumergen en las obsesiones, traumas, pensamientos y experiencias de tres mujeres que llegan a una edad en la que deben replantear su forma de comportarse y de vivir la vida. ¡Porque ya no tienen 20!

Fotografía de Julio Espejel

Otro de los detalles que ha caracterizado el montaje en México, es que reúne a actrices con experiencia y nuevos talentos para obtener un cocktail garantizado en las interpretaciones. En ésta ocasión tocó el turno a Paola Arrioja, Patricia Gallo y María Gonllegos quienes alternan y comparten el escenario con Ana Cecilia Anzaldúa, de quien me declaro fan luego de haberla visto en “El Violinista en el tejado”, “Los Productores”, “La línea del coro” (inicialmente) o en “La Bella y la Bestia”, “Wicked” o “Mentiras”, en las que ha participado como protagonista o con personajes de gran peso y que, sin duda la han dotado de un tremendo manejo del escenario y de un renombre no solamente por su desempeño vocal sino por su trabajo como actriz y su brillo en escena. Resulta un placer verla en acción, totalmente entregada y divertida como en otros montajes no la he visto ya que, precisamente, la estructura de ésta obra permite a las actrices oscilar por las anécdotas, lugares e interacciones, de una manera especialmente relajada y empezando con la diversión entre ellas mismas y una camaradería que, por supuesto, captamos como público.
Está fácil: todos hemos pasado o vamos a pasar por la crisis de los 30, por lo que resulta un tema que seguramente a todos nos va a hacer ruido y provocar mucha diversión al vernos representados o recordar a alguien conocido en las situaciones que las tres actrices comparten en un escenario casi vacío pero muy bien aprovechado y adornado por un diseño de iluminación y sonoro, bastante efectivos.
Yo no sé si efectivamente el público pidió desesperadamente que volviera a presentarse, como decían algunos encabezados pero lo que sí sé es que, con un poco de provocaciones a la nostalgia, un tema llevado a nuestra época con tanta efectividad y con todo el entusiasmo que ponen en realizar cada función, sí se convierte en una obra que, a los que nos interesa lo que sucede con el teatro en México, no deberíamos dejar pasar y los que sólo tienen la idea de ir a entretenerse con algún espectáculo e invertir bien al pagar su entrada, resulta una obra que es una excelente opción y que por cierto, según supe, termina temporada ya a finales de abril. Como dicen éstas mujeres: es “ahora o nunca”. ¡Sólo es cosa de atreverse y disfrutar!

Fotografía tomada de la red

No se la pierdan en el Teatro Fernando Soler (Centro Teatral Manolo Fábregas) de viernes a domingo en distintos horarios. ¡Les aseguro que no se van a arrepentir!

¡Nos leemos pronto!

Dancin’ on the past.

por JC Blonde

Y hablando de noticias más amables, dejen les comento que el pasado 25 de enero, tuve la oportunidad de vivir una experiencia de lo más millennial. Y luego luego pensé en publicarlo. ¡Porque estuvo de lo mejor!
Fui al concierto de Sofi Tukker en el Plaza Condesa (CDMX).
¡Así de millennial!
#SofiTukker ¡ni más ni menos!

Y digo ni más ni menos porque, después de la experiencia que viví esa noche, he seguido encontrando datos de ellos que no sabía. Como que su segunda nominación al Grammy es por el disco que, según entendí, están promocionando con una gira internacional que irá por EU, Canadá, Rusia, Polonia, República Checa, Bulgaria y Turquía y que, acaban de empezar.
Y ya pasaron por México sólo en tres ciudades: GDL, CDMX y MTY. ¡Y estuve en una de esas tres! ¡Y yo sin saber eso!

… Que aún así los disfruté como pocos, dejen les comento.
¡Yo en Chavo-Ruco mal!

Pero tenía que ir porque me gustó su rollo desde que me los dieron a conocer. ¡Y agradezco enormemente al millennial que lo hizo!

En algún momento durante la presentación pensé: ¡No, pues con razón estuvieron nominados al Grammy! Tampoco sabía, como ya les dije, que es su segunda nominación consecutiva. ¡Y es que esos chavitos están muy cañones! De verdad me sorprendieron con el show.

Y no me refiero sino a que son muy jóvenes y ¡están logrando muchas cosas!

Vámonos desde el principio:
Sophie Hawley-Weld y Tucker Halpern se conocieron desde que estudiaban en Providence, Rodhe Island, EU.
Pero en ese momento aún no formaban la dupla que hoy conocemos sino que, fue hasta después de que Sophie salió de su país para profesionalizarse en la música y hasta que volvió, que coincidió de nuevo con Tucker, quien estaba empezando a mostrar su trabajo como DJ. Ella ya tenía un poco más de experiencia y fue que decidieron unirse y, a partir de ahí, han logrado mucho éxito. Sin contar con sus múltiples nominaciones, no sólo al Grammy, una de sus melodías fue utilizada en el comercial de lanzamiento de una campaña de IPhone, lo que los hizo internacionalmente conocidos.

Para este momento ya han colaborado con muchos otros artistas importantes y siguen lanzando música propia sin parar desde hace poco más de dos años. ¡Van con todo!
Les recomiendo que escuchen su nueva canción con ZHU, recién salida. Se llama “Mi Rumba”.

Ellos mismos dicen que, ambos son los responsables de la composición y que, si a alguno de los dos no les gusta por completo una cosa, no la hacen. Y esa comunión entre ambos se ve en escena mientras juegan, bromean, se ríen y hacen un performace donde se complementan perfectamente.

En alguno de los clímax del show y para presentar uno de sus principales éxitos (el del IPhone), Sophie dice:
“Who is with his or her best friend?”
Y luego de que ambos levantan la mano, remata con un:
“I do!”

Y eso justamente es lo que proyectan: una complicidad y una comunicación sin igual. Eso funciona.

¡Ahora rodéalos con un juego de luces que resalta perfecto la energía de cada canción, una escenografía bastante simple pero llamativa y funcional, en un lugar tan emblemático como en el que estábamos y con un súper fan , baile y baile a mi lado!

¡Yo bailando en un concierto en ese lugar al que iba a ver películas de arte, todo correcto, fue un salto en el tiempo muy revelador!
¡Sí grité de la emoción, importándome un carajo que pareciera que ya no estaba en edad de comportarme así, según algunos! Aunque me gritaran: “¡Ya siéntese, señora!”

Les juro que, precisamente porque me hicieron recordar tantas cosas pero que, al mismo tiempo el notar cómo necesitamos renovarnos y estar abiertos a lo que los más jóvenes están haciendo muy bien, me di cuenta que eso revitaliza y me hace sorprender ante una generación que no es la mía pero que, sin duda, está mucho más fuerte y es más auténtica que otras. Así que, aunque no soy uno de ellos, como dicen: “si no puedes con el enemigo…”, pues allí me tuvieron gritando:
“Awoo!”