¿Feliz día del niño?

Deysi Sánchez H. (Tw: @Medea_SH)

 

¡Feliz día del niño!

Dices tú que los vuelves objeto de revancha con tu ex pareja.
Dices tú que los ves vendiendo dulces en las calles y con tono altivo y mirada inquisidora les dices que no, seguido de una mueca de asco, porque aparte de pobre es un niño indígena.

¡Feliz día de la niña!

Dices tú que ves a tus sobrinas o vecinitas con mirada lasciva, porque fantaseas en cómo estarán formadas en unos años… o peor aún, ya fantaseas con ellas desde ahora.

¡Feliz día del niño y la niña!

Dices tú, que eres docente porque era un buen trabajo, pero no te importa que le hagan bullying al pequeño que lleva los zapatos rotos, ni tampoco te interesa si entendieron tu clase.

¡Felicidades a todos los niños!

Dices mientras no te importa pasar por encima de sus derechos, cuando no te importa que en medio de balas se conviertan en cifras por daños colaterales.

¡Feliz día de todos los niños y las niñas!

Dice el Estado, ese que no vela por la seguridad de los infantes, a quién no le interesa la taza de desnutrición, de analfabetismo… de asesinatos.

“Dejad que los niños vengan a mí”

Dices tú, representante de la Iglesia, pero que encubres a pederastas… o tal vez seas uno de ellos.

¿Felíz día del niño?

Decimos todos, ¡hipócritas! Que no hacemos nada por la niñez que es mutilada, humillada y aplastada con nuestros actos y nuestra indiferencia.

Feliz día del niño a ti… que por nacer en un sistema fallido comenzaste a vivir el infierno desde recién nacido.

 

 

#MeTooEscritoresMexicanos – El destape de la cloaca

por Deysi Sánchez H.

(Twitter: Deysi_SH)

México siempre se ha caracterizado por ser un país misógino, machista y feminicida; y no son solo palabras, pues 0 cifras hablan por sí mismas. En años anteriores la media de mujeres asesinadas al día era de 7, lo cuál ya era bastante preocupante, el feminicidio se comenzó a monitorear y muchas activistas enfocadas al feminismo comenzaron a hacer de éste un tema más visible. Con esto podríamos esperar que las cosas se tornaran en favor de las mujeres, algo que dentro de este país suena utópico.

Ya para 2019, las estadísticas se modificaron, no a nuestro favor, pues ahora las cifras nos arrojan el resultado de que son nueve mujeres asesinadas cada día; también se tienen datos que seis de cada diez mujeres han sufrido algún tipo de violencia, incluidas menores de edad, esto según datos de ONU Mujeres.

¿Pero por qué no denuncian las mujeres? Porque la mayoría no tienen confianza en las autoridades, porque muchas veces al ir a denunciar sufren de revictimización, pues las comienzan a interrogar de tal manera que las hacen sentir culpables, si las golpearon es porque ellas se lo buscaron, porque algo hicieron, por su comportamiento, o incluso por su vestimenta. Debido a esto solo 1% de los delitos son denunciados y apenas el 3% de las investigaciones policiales acaban en sentencia.

Por la razón anterior es que las mujeres hemos buscado nuevas formas de denuncia y justo eso ha hecho que surgiera el movimiento #MeToo, en México la primera en hablar de abuso y acoso fue la actriz Karla Souza, pero lamentablemente, aunque no de manera sorpresiva, su testimonio se puso en tela de juicio; al final el caso no trascendió.

Pero en este último fin de semana por fin se abrió la caja de Pandora, bastó un tuit evidenciando a un conocido escritor para que el movimiento #MeTooEscritoresMexicanos tomará el suficiente empuje como para impulsar a aquellas mujeres que se han sentido agredidas por un sector en específico, el sector “intelectual” de escritores. Y comenzaron a caer nombres, uno tras otro, testimonios. Pero no todas las mujeres denunciarían abiertamente, asi que creó una cuenta de Twitter para que las mujeres víctimas de alguno de estos hombres pudieran denunciar de manera anónima.

(@MeTooEscritores): https://twitter.com/MeTooEscritores?s=09

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Muchos nombres comenzaron a surgir, algunos más conocidos que otros, y algunos se comenzaron a repetir, lo que hizo que hizo que esta dinámica cada vez tuviera más credibilidad. La reacción de la red feminista fue contundente, dando seguridad absoluta a toda aquella que denunciara de forma anónima, o no, con Hashtags de #YoTeCreo, #SeVaaCaer, etc., la red sorora de mujeres brindaba seguridad y apoyo a todas las víctimas de cualquier tipo de violencia.

Pero este movimiento no se limitó a escritores, también se contagió a académicos, a hombres involucrados con el cine y a otros gremios que parecerían que por ser parte de las artes o a tener cierto grado de intelectualidad los exentarían de comportarse de manera tan ruín en contra de las mujeres. Dentro de las denuncias se visualizaron problemáticas como acoso, violaciones, hostigamiento laboral y académico, entre otras, situaciones que la si no todas, la mayoría de mujeres sí las hemos padecido.

Sin embargo, como era de esperarse el movimiento #MeToo también tiene a sus detractores, a los que no creen en lo que dicen las víctimas, a los y las que creen que muchos de los casos han sido inventados por algún tipo de venganza, porque ante ellos estos hombres se han comportado de una manera cortés, así que pasan por alto que muchas veces ese es el perfil de este tipo de individuos, y que, muy a nuestro pesar, muchas veces las personas no reaccionan de la misma manera con todas las personas, pues no todos despiertan ese “instinto” con todo el mundo.

Escritores más nombrados en el movimiento #MeTooEscritoresMexicanos

Lo que sí es verdad y vale la pena enfatizar, es que cada vez son más las mujeres que se atreven a levantar la voz; cada vez la red de sororidad crece y se vuelve más sólida, pues representa toda la rabia que ahora se está convirtiendo en fuerza. No importa que muchos las tachen de exageradas, no importa que muchos quieran demeritar su lucha, porque más vale gritar antes de seguir soportando golpes y hostigamiento, más vale gritar antes de convertirse en una cifra más de feminicidio.

Para muchos tal vez se trate de venganza y desprestigio, pero todos aquellos deberían de darse el privilegio de la duda.

El infinito tren de los Oscar

– Deysi Sánchez H

Pasa que cada vez que ocurren esta clase de premiaciones todos, la mayoría, que no tienen idea de actuación ni de cine, se suben al famosísimo tren del mame, no importa tampoco que no hayan visto todas todas las películas nominadas, ni tampoco que sólo conozcan a varios de los actores involucrados por los memes.

No, yo no les voy a escribir una reseña de todo lo que ayer sucedió en los premios de La Academia, muchos medios ya lo hicieron y estaría de más otra que pasará desapercibida. Esta vez quiero escribirles sobre aquellas personas que con tal de sentirse eruditos en cine se vuelcan con comentarios a favor de la única película nominada que vieron… o su favorita.

Y ni hablar del mame que surgió en esta entrega por Yalitza, ese es un tema del que hablaré, pero no en esta ocasión. Como cada año tuve que leer varias publicaciones de mis contactos de redes sociales con su respectiva reseña que se resumía a cosas tipo: “Pues es nos representa y por eso debería ganar”... ¡Ok! Pues siguiendo esa lógica todas deberían de ganar, digo, cada una debe de representar a cierto sector o país.

¿Y qué tal de aquellos que se ponen a hablar del guión, las actuaciones y la fotografía? No sé ustedes, pero en muchas ocasiones esos son los que sólo fanfarronean, porque esos contactos que de verdad saben del tema no andan con su estandarte de “véanme, soy cinéfilo”, las críticas de ellos normalmente son sutiles y muchas veces ni siquiera hablan de aspectos técnicos o actorales, disfrutan y apoyan a sus favoritos y ya.

Por si faltara poco, qué tal aquellos que se sienten expertos en moda y no se pierden la alfombra roja para viborear modelos de marcas que nunca han visto, ni verán, en su vida.

Y como éstos existen muchos casos más, como los que reseñan a todos quién va ganando en cada categoría mientras ocurre la premiación, como si no tuviéramos suficiente con todas esas plataformas quetransmiten en vivo y todas las páginas que van informando todo lo que va sucediendo durante la gala.

En fin, creo que fue demasiado hate por hoy… dejaré que mis amigos “cinéfilos” sigan exprimiendo el tema hasta que quede seco; mientras observo a todos aquellos cinéfilos de verdad como hacen uno o dos comentarios al respecto y se internan una vez más a ver cine, sí, también de ese cine que no llega nunca a premios como el Oscar.

Háblame en espanglish

– Deysi Sánchez H.

Hace algunas semanas alguien me preguntó que qué pensaba sobre las personas que en cada oportunidad escriben o hablan en inglés, y que si en algún momento debido a esto el español estaría en peligro de desaparecer.

La verdad es que no me parece una mala idea que algunas personas quieran hablar o escribir en inglés, aún con el riesgo de parecer “mamones”.

Si somos conscientes, sabemos que la lengua madre de cualquier nación está destinada a evolucionar dependiendo de los hablantes. Y el español que hablamos en México no es excepción, pues aunque fue una lengua impuesta por los conquistadores españoles, la inmensa mayoría de mexicanos la utiliza, salvo de pequeños sectores indígenas que aún conservan su lengua nativa.

Una lengua sufre variaciones dependiendo de diversos factores como: la zona geográfica, la situación cultural y el contexto histórico. Eso nos lleva a analizar el español de México, el cual es el resultado de la lengua castellana mezclada con algunos nahuatlismos, vocablos con la composición “tl” que es es la herencia de los pueblos conquistados por la vieja Europa; pero, también el español actual se ha venido alimentando, no así enriqueciendo, con ciertos anglicismos, esto debido a nuestro vecino del norte y su cercanía geográfica, al igual que el intercambio de trabajadores que van y vienen, que ha sido una de las causas de que cada vez más los mexicanos utilicemos palabras en inglés, eso sin contar con la moda de que hablar esa lengua le da a sus hablantes hispanos cierto rango de superioridad, al menos moral, sobre los que no es tan familiarizados con la lengua inglesa y más aún si consideramos la necesidad académica de obligar a los estudiantes a aprenderla, es verdad que es la lengua universal, pues sabiendo hablarla será más fácil la comunicación en cualquier lugar del mundo, porque siempre hay alguien que sabe hablar inglés.

¿Pero qué pasa cuando los hispanoparlantes sólo la utilizamos para fanfarronear? Porque aun a nuestro pesar muchos lo hacen. Se convierte en una moda, porque da un cierto estatus intelectual y lo que es peor, socioeconómico. Saber otra lengua aparte de la materna no es malo, para nada, al contrario, el verdadero problema es el complejo de superioridad de los que lo utilizan todo el tiempo, si alguien no sabe inglés automáticamente es denostado ante los que sí conocen y practican este idioma.

Ahora que si lo vemos por otro lado, el español lejos de desaparecer cada día tiene más hablantes, debido al fenómeno de la migración, pero de la misma forma en que los hispanos modifican al inglés, también pasa cuando nuestra lengua se instala en otro punto geográfico, sufre cambios y surgen híbridos, como el llamado “spanglish”, término que se utiliza para definir la variación que sufre el español cuando es mezclado con el inglés.

Por lo tanto, que desaparezca el español es algo que no nos debería de preocupar, pues lejos de desaparecer, cada día cuenta con más hablantes, muchos extranjeros se han interesado también en su estudio, aun con todas sus modificaciones seguramente seguirá viva nuestra lengua, tal vez en algún punto de la historia esta serie de mutaciones dé para una nueva, o tal vez solo sea una moda pasajera, lo cual es poco probable ya que la mayoría de nuevas semánticas son permanentes.
Mientras tanto, es mejor adoptar nuestros semas y protegerlos, hasta que la globalización nos lo permita.

Enero, el placebo de año nuevo

– Deysi Sánchez H.

Enero es un mes mágico para la mayoría de las personas, ya que representa el inicio de un nuevo ciclo, esa oportunidad de dejar lo negativo con el año que se fue y de emprender el nuevo año con actitud positiva y nuevas metas a cumplir.
Es éste el mes que tiene el poder de cambiar mentalidades y recargar la pila, el pretexto perfecto para dejar toda la mierda atrás y comenzar de cero, con todo el ánimo para cumplir todos esos propósitos que vienen cargando desde 5 o 6 años atrás, tal vez más.
Los seres humanos somos una raza con memoria a corto plazo, toda esa mentalidad con la que comenzamos un año va disminuyeron con el paso del tiempo, mientras más días pasan vamos dejando todos los buenos propósitos para volver a la zona de confort, a esa mediocridad que muchas veces no es otra cosa que la decidía y pereza.
El deseo de convertirnos en mejores personas va mermando con los días, poco a poco se nos van yendo las ganas de ir al gimnasio, de escribir, de correr, de ahorrar… y siempre lo justificamos con un “es que no me da tiempo”, pero esto no es más que una excusa, si realmente tuviéramos la determinación lo haríamos.
Son pocas personas, tan pocas que en realidad no conozco a nadie que haya terminado el año cumpliendo el propósito de año nuevo. Lo que sí conozco es a algunos que han logrado distintos objetivos en cualquier otra fecha, esos que se deciden y llegan al final de su propósito, ellos no necesitaron todo ese pretexto del año nuevo, lo hicieron cuando tuvieron la determinación, el compromiso.
Enero, el mes con el clima más frío y a la vez el más esperanzador; mes de esperanza que sólo queda en eso, en deseos que más tarde se convertirá en frustraciones, ¿no sería mas fácil solo hacer lo que en verdad queremos e improvisar? La mayoría de veces los planes se caen, pero la improvisación siempre nos saca del apuro.
Tal vez sea el momento de dejarnos de romanticismo y aterrizar bien lo que queremos, sin importar que sea enero, julio u octubre. Trabajar y comprometernos. Déjemos de delegar las cosas, más si se trata a un mes o un año nuevo, déjemos de esperar un “nuevo comienzo” y poner todas las esperanzas que de antemano sabemos son falsas.
Basta de seguir tomando placebos, esos que nos duran pocos días, que nos hacen sentir bien y animosos por un mes y miserables por otros once.

El culto a Guadalupe

– Deysi Sánchez H.

Hablar de la virgen de Guadalupe es meternos en camisa de once varas, por eso de tocar las emociones de la mayoría de los mexicanos, hablar de ella va más allá, es ahondar en el centro de los mexicanos, sean creyentes o no.

Ella representa al mexicano desde antes de que México tuviera ese nombre. Bien sabemos que los seres humanos siempre hemos construido deidades dependiendo de nuestras necesidades. Nuestras antiguas culturas siempre adoraron a seres divinos a los que les otorgaban un poder, el poder del tiempos, de los climas, de los milagros, de los pecados y hasta los dioses omnipotentes.

Como todos sabemos México no es la excepción, este territorio antes de ser colonizado también tenía a sus propios dioses con base a sus propias necesidades y creencias, veneraron a Tláloc, a la madre de todos los dioses Coatlicue, y también crearon mitos, esperaron a un ser supremo de nombre Quetzalcóatl, esto hasta que se dio la violenta imposición española, forzando a los nativos de estas tierras a adoptar su cultura y sus creencias.

Pero esto no fue sencillo, tuvo que correr mucha sangre y estuvo a punto de que ocurriera el exterminio definitivo de los nativos, de no ser porque dentro de todos los abusos se comenzaron a mezclar las distintas razas, los españoles comenzaron a procrear hijos con las mujeres de las distintas culturas mesoamericanas y también decidieron conservar a los indios para realizar los trabajos explotadores que antes sólo pertenecían a los negros.

Pero en cuestión religiosa los indios seguían sin aceptar la religión de los españoles, así que casualmente en el año de 1531 hubo un suceso que haría cambiar la mentalidad de los indigenas, de manera casual la madre de Cristo se hizo presente en forma de aparición a un indio de nombre Juan Diego y se plasmó en su ayate como evidencia. ¿Lo curioso? Se le aparece a un indio y le pide que le construya un templo justo sobre el templo de Tonantzin, la diosa madre de los indios.

El nombre de esta virgen no fue María simplemente, sino Guadalupe, ahora bien, existen tres versiones etimológicas de Guadalupe. La primera es la que proviene de la frase árabe que significa wuad al luben, que significa río oculto. La segunda es una combinación del árabe y el latín, wuad (río) y lupus, latín para lobo, lo que da como resultado río de lobos. Y la tercera, y que es la que nos interesa proviene de la raíz náhuatl: coatlaxopeuh, que significa aquel que aplasta la serpiente.

Pero Guadalupe no sólo se presentó como la madre de Dios, sino que también adoptó rasgos físicos para asemejarse a sus nuevos devotos, tenía que ser morena para que los indígenas se sintieran identificados con su figura. Sus deseos se cumplieron, su templo se fundó justo encima del templo de Tonantzin, la actual Villa de Guadalupe. Y de esta misma manera, los españoles y los nuevos cristianos fueron construyendo iglesias sobre centros ceremoniales prehispánicos… fue la conquista, la otra conquista.

Fe Guadalipana
Fe Guadalupana – Deysi Sánchez H.

Desde ese momento, el mexicano se convirtió no al catolicismo, sino al guadalupismo, el mexicano no es católico, sino guadalupano. Y la verdad es que podemos ser creyentes o no de la Sra. de Guadalupe, pero algo que no podemos negar, es que todos los mexicanos hemos sido tocados por ella, y no me refiero de manera milagrosa o divina, sino de forma cultural, el 12 de diciembre es día de fiesta para unos y día de fastidio extremo para otros, lo cierto es que no podemos ir por la calle en esta fecha como en cualquier otro día, pues a tu paso vas encontrando gente con imágenes de su morenita, niños vestidos de inditos y si eres de la parte central del país es imposible no toparse con los peregrinos.

Miles de mexicanos salen de sus casa este día a festejar a una virgen, a su virgen, todos de diferente manera. La muestra de fe más grande de México se puede ver hoy, y aunque es un hecho que la popularidad de esta señora ha ido bajando últimamente, existen muchos que darían su vida por ella; esos que llevan sus muestras de amor a ciertos grados extremos, sin importarles caminar kilómetros, de ir soportando bajas temperaturas y ampollas en los pies, que llegan incluso hincados, muestra de fe, de amor o fanatismo que a veces llega a niveles enfermizos.

Hablar de Guadalupe representa un gran reto, el tema es inmenso, las perspectivas de la misma forma son tan diversas. Es un tema que nunca dejará conforme a todos, es un tema que no tiene medias tintas, o crees o no. En los últimos años las redes sociales se han llenado de debates y peleas con respecto a la Morenita del Tepeyac, mientras unos se burlan y aseguran que sólo se trata de un mito, otros se desviven en frases para adorarla y también se desgastan en defender su existencia entre los que no creen en ella.

Esto es el mexicano, diverso, mestizo… No es de sorprenderse ver en una sola calle a los creyentes con su virgen de Guadalupe con sus veladoras y su oportuno rosario, mientras a lado vive quien no cree en ella y se irrita de tanta algarabía. Sí, posiblemente así sea en todas las calles, incluso la mía.