¿Alguna vez has colapsado en medio de una reunión familiar?

– Marco Pérez

Tolerancia.
Toerancia.
Tolerancia.
Ese pendejo me caga…
Tolerancia.
No tengo nada que ver
con la gente aquí…
Tolerancia.
Estoy demasiado sobrio…
Tolerancia.
Lo hago por ella…
Tolerancia.
Lo hago…
Tolerancia.
Por qué chingados lo hago…
Tolerancia.
Mi hija se siente incómoda.
Llora.
Yo también,
pero en silencio,
con los ojos secos,
con la mirada fija en nada…
Crecer es reprimirse.
Crecer es tolerar la mierda
con la que otros ensucian tu baño.

Los únicos que entendieron la realidad

– Marco Pérez

No vamos a engañar a nadie:
después de la tormenta
nunca llega la calma.
Nos quedan la inundación
y la tristeza de los árboles mutilados.
¿Qué nos espera a nosotros
si hasta un tronco atado a la tierra
se inclina ante la tempestad?
Habrá que renunciar
al heroísmo,
dejarnos llevar por
estas cloacas
que nos arrastran
inevitablemente
como cuerpos de animales muertos.
No nos mintamos,
aquí ni ganan los buenos
ni los hijos de puta
reciben su merecido;
aquí sólo se salvan
los que se suicidan,
los únicos que entendieron la realidad
y se arrojaron al mar
atados a su peso.
Benditos sean los suicidas,
si tuviera una religión,
ellos serían mis santos.

El dolor más profundo

– Marco Pérez

Aquí no hay poesía,
sólo esto:
La realidad.
Más allá de las palabras que inventamos,
más allá de la fuerza de todas las catástrofes,
la soledad es lo único que sobrevive.
El miedo es la unidad de medida de la muerte
y la muerte es la máscara del tiempo.
Pero hay un dolor más profundo
que supera todos nuestros temores,
pues no es de la muerte
de la que en realidad huimos,
sino de algo aún más inevitable
terrorífico,
ordinario:
el olvido.

Pero déjame aquí…

– Medea SH

Preguntas si te amo…

Y yo mordiendo los labios

te respondo de la forma más sincera,

la única que conozco, que sí.

Entonces vuelcas en mí todo

lo que en ti desconocía,

ese monstruo que me atormenta

con cada palabra que pronuncia.

Me quieres cambiar

pero no soy plastilina moldeable,

ya tengo una forma definida,

yo ya tengo una ideología.

Y me recriminas todo lo que no te doy,

eso que incluso yo no tengo.

No soy lo que soñaste,

ni siquiera me asemejo.

No soy lo que amas,

soy un reto.

Y yo…

ya no estoy para jugar este juego.

Ahora no me muevas, déjame acá,

arrodillada, asustada,

golpeada por tus palabras…

No me toques, no.

Esta vez ya no.

Déjame acá, inmóvil,

hasta que pueda recuperar la fe…

la fe en mí misma.

Alégrate

– Marco Pérez

Si un libro no te salva
Si una canción no te enmudece
Si un beso no te revienta el hocico
Si un perro atropellado no te entristece
Si algo dentro te quema y no te importa saber por qué
Si tu nombre apenas es un eco entre papeles oficiales
Si nunca has soltado el primer golpe
Si tus ojos sólo sirven para cerrarlos
Si tu alarma suena a las seis de la mañana
Si tus rodillas son parte de tu fe
Si bebes alcohol sólo en fiestas
Si te provocan risa los solitarios que cantan cuando caminan por la calle
Si crees que estar desnudo encima de alguien es amor
Si te da miedo dedicar tu canción favorita
Si cuando dijiste adiós nunca sentiste en tu aliento
El humo de algo que en tu pecho se apagaba
Si no te jode recordar
Si nunca has colapsado en medio de una reunión familiar
Si nunca has estado desesperado
Si nunca has imaginado desde la ventana
De un décimo piso tu cuerpo estrellado en la banqueta
Si aún no te has quejado
Si me dices que todo está bien
Si me dices que el cambio está en uno mismo
Si me dices que ya deje de estar triste por tanta chingadera
Alégrate
Aún tienes oportunidad
Este mundo de mierda está hecho para ti.